Textil San Luis – Emprendedoras de Peñalolén

Artículo de La Nación / 02 Febrero de 2010
http://pymes.lanacion.cl/

Soledad Fredes, Lidia Gatica y Antonia Jorquera son las 3 fundadoras de la microempresa Textiles San Luis, ubicada en la comuna de Peñalolen

Textiles San Luis se abre al mercado

Gracias a los peluches del doctor Simi
La microempresa reúne el esfuerzo de cinco emprendedoras de la comuna de Peñalolén, quienes motivadas por el deseo de salir adelante han logrado convertirse en marca reconocida en el rubro de la confección.
Por Marcela Betancourt G
Comenzaron cosiendo en sus casas con apenas una máquina cada una. Algunas trabajaban en forma independiente, cumpliendo pedidos y encargos a pequeña escala. Sin embargo, todas las mujeres que integran actualmente la microempresa tenían en común algo más que el sector donde vivían: ellas soñaban con cambiar su vieja máquina de coser por el negocio del taller propio.
En el sector de Villa los Cerezos existen muchos talleres, pero ellas siempre han prestado servicios ya sea en confección o con trabajos directos sin intermediarios durante el 2008. Ninguna de estas mujeres necesitó capacitarse como costureras, pues la experiencia de vida juntó a Lidia Gatica, Antonia Jorquera, Emperatriz Rodríguez, Susana Muñoz, Soledad Fredes y otras 2 amigas, en el mismo camino autodidacta.
Estas mujeres se conocieron gracias a la Municipalidad de Peñalolén, donde se reunían por intermedio del Centro de Emprendimiento Yunus, con el objetivo de llegar a formar una microempresa. A partir del 2007 el apoyo municipal fue mucho más intenso, lo que las impulsó a formalizarse.
Reconocen la gran asesoría recibida, y destacan la labor de los funcionarios Ester Álvarez, Patricio Neira y Fernando Osorio pertenecientes a Yunus. Según recuerdan, la intervención del municipio las ayudó a organizar sus actividades estableciendo un perfil de negocios junto al capital inicial, que salió únicamente de sus bolsillos hasta concluir con la firma de la escritura ante notario.
El doctor Simi
Entre los distintos clientes que han solicitado sus servicios se encuentran empresas pequeñas como Acuamundo y el ex jardín infantil Prealineé. Pero el gran salto lo dieron con la cadena  de farmacias del doctor Simi, gracias a la agencia de publicidad Hormiga que realizó los contactos con la empresa farmacéutica.
Inicialmente les solicitaron un pedido de 4 mil peluches mensuales, no obstante llegaron a producir cerca de mil 200 semanales durante casi 4 meses. El proyecto consistía en confeccionar monitos de felpa del doctor Simi con distintas indumentarias, vestidos de charros, escolares y viejos pascueros, según la época.
Entre su extenso currículum destaca también la fabricación a pedido de mil 500 pecheras de identificación para voluntarios de la Fundación para la Superación de la Pobreza durante el 2009. A partir de estos clientes sus confecciones han ido en ascenso llegando a fabricar poleras juveniles para grandes tiendas como Ellus, Paris, Ripley y Falabella, entre otras.
No obstante, la realidad del mundo de la confección es a juicio de Soledad Fredes muy mal pagada y con demasiados intermediarios. La microempresaria recuerda los inicios del taller, cuando todavía no aprendían a gestionar como una empresa. “En una ocasión trabajamos cosiendo faldas a $500 cada una. La niña encargada de recibir el pedido las entregaba a $2.500 y de ahí recorría a un par de intermediarios más, hasta llegar a la casa comercial a $32.000”, señala Soledad. Agrega que “fue esa realidad la que nos motivó a dejar de ser simples costureras para convertirnos en pequeñas empresarias del rubro textil”.
Responsabilidad Social Empresarial
Como una valiosa experiencia evalúan su trabajo con la comunidad de San Luis donde han integrado a ancianos y discapacitados a formar parte de sus confecciones, entregándoles una herramienta de trabajo y volviéndolos útiles para la sociedad. “Una de las niñas que trabajaba cosiendo conmigo me pidió que le entregará unas manitos de peluches para que las rellenara su abuelito en la casa, y la idea resultó muy buena, él era muy responsable, pero por sobre todo hicimos revivir a un hombre de 80 años que estaba fuera del mercado laboral”, comenta Lidia Gatica.
Otras experiencias similares derivan de la labor mancomunada que realizan con sus colaboradores cuando planchan la ropa, embolsan y/o etiquetan los productos. Por ejemplo, muchas veces requieren de personas que cierren cinturones o coloquen las alarmas, ya que de su casa matriz salen todos los productos listos para la venta.
Empresas satélites
La modalidad de esta microempresa es delegar trabajo a pequeños talleres, a través de la prestación de servicios que otorgan organizaciones con una o dos máquinas de coser. “La idea es incentivar a las mujeres a salir del anonimato y atreverse a ser parte formal del mercado laboral”, explica Antonia Jorquera, quien es una de las socias fundadoras de Textiles San Luis.
En función de los casi 80 talleres que existen en la comuna, estas avezadas mujeres saben perfectamente diferenciar los que cosen bien de los que no. Para ellas lo más importante es la calidad de sus confecciones, pues confían en la promoción de sus productos boca a boca, por lo que trabajan permanentemente con 5 talleres propios y 7 talleres satélites de planta.

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